martes, 9 de junio de 2026

EL INCENDIO

 






A quienes lo apagaron.






I.






Yo me entero por el cielo

y después por el olor

pero Ester que va saliendo

se apura en confirmarlo

- hay incendio -


                                   Ella viene

con el carro de la compra

y yo sigo sin prestarle

atención al susodicho

- pienso que es en Barnechea -

y no me doy por encendido

hasta que lo veo arder

atrás del Líder


                                  Cuando tengo

esas llamas a la vista

me refiero - no a las rojas

con el borde anaranjado -

a las moradas - el asunto

es que entonces - más bien tarde

caigo en cuenta del peligro


Eso debido a las serpientes

que remontan la ladera

de aquél cerro indefenso

y al veneno de sus lenguas

inflamables que - uno a uno -

extermina aquellos árboles

robándoles tal vez

lo más preciado - su color -


Lo que ocurre tipo ocho

mientras que se pone el sol

y yo espero mi comida


Pronto un niño con polera

de la Cato´ le pregunta

a su papá por el estadio






II.






Luego el barrio aparece

en los canales de noticias


Que el número de ahumadas

se estima en cuatrocientas

y que los encantadores

de mangueras ya dispersan

el antídoto fluvial

que se emplea en estos casos


Que Conaf les ha provisto

de un arpón paralizante

que atraviesa - o debería

atravesarle - las escamas

al calor - que la alcaldesa

llama a no perder la calma

equipada con un traje

anti mordidas - es un día

veintinueve de diciembre

y hay sólo diez kilómetros

de viento suroeste


Cuando siento ese viento

en la cara - me refiero

al virazón - ese que entra

desde el mar - bueno - el tema

es que entonces - más bien pronto -

caigo en cuenta del final

que les espera a las serpientes


Sin embargo nuestro barrio

se mantiene en las noticias

y el incendio de la calle

de la plaza - sigue activo -






III.






Ahora el número terrible

se anticipa en ochocientas

por la culpa de un hombre

con cigarro - entonces sí

que me encaramo en una banca

desde donde se distingue

sólo humo a lo lejos -

sólo nubes cenicientas

como sangre de las plantas

que gotea hacia el cielo


Y empiezan a llegar

los helicópteros - primero

el de la tele hace un barrido

capturando el edificio

del vecino y los peñascos

ancestrales que coronan

nuestra vida cotidiana -

luego el verde nos ofrece

generoso apoyo aéreo

- y evacuar por un instante

es un verbo del idioma -

una palabra disponible

para ser utilizada

a discreción por el hablante


Entonces sí que me encamino

hacia la reja descubriendo

que a través de los barrotes

no podría ex filtrar

un bolso chico - o cien de ellos -

con mis libros - duermo mal -


Esa noche - desde el puente -

un cuchillazo a fuego abierto

en tu silueta - cordillera -






IV.






Crepitante - la batalla

continúa - las serpientes

acometen a los bravos

domadores con sus colas

combustibles mientras ellos

les disparan el ignífugo

sedante soportando

los embistes de la asfixia


Pero el viento está al tanto

de la ardiente desventaja

en que se hallan y no atiza

la contienda - sopla apenas

lo bastante para que

la tierra siga respirando -

lealtad que le agradezco


Aunque el incendio de la calle

de la plaza - sigue activo -






V.






A las ocho me despierta

el zumbido de un avión


Me refiero - por supuesto -

no al Cessna - al Súper Grande -


Ese camello artificial

- Quetzalcóatl del ingenio -

que acelera en auxilio

del paisaje chamuscado


- En efecto - sobrevuela

la quebrada con sus plumas

de aluminio las que casi

no agita mientras lanza

- no sé qué - pero pa´ abajo

de manera que - una a una -

van cayendo las serpientes

apagadas - me refiero

a las rojas y también

a las moradas - que se mueren

en la escena de su crimen

y una sangre es imposible

distinguirla de la otra

entre el humo que es uno

- sólo humo -


                     Y el incendio

de la calle de la plaza

por fin dice - controlado -






VI.






Yo me entero por el cielo

y después por el olor

pero Conaf que tiene redes

se apura en confirmarlo


El incendio de la calle

de la plaza - está extinguido -



















Extraído de  ¿ Usted cree ?  ( Inédito ).

Tristán Vela, 2026.

Derechos reservados.

Nosecuenta.